Antes de nada...

Me defino como abogada de profesión y psicóloga de vocación.
Desde hace un tiempo compagino mis estudios de los últimos años de psicología con la tramitación de herencias, lo que me ha servido para sorprenderme, si más no, de una reacción considerada normal en el mundo legal. Cuando los familiares del fallecido llegan al despacho, lo hacen con total entereza, dejando a un lado su drama personal y manteniendo sí o sí la compostura. Para otros dejan su duelo: a mí no me corresponde saber de los malos momentos vividos tras una larga enfermedad, o de la lamentable situación a la que se deben enfrentar, o como van a pasar ahora las fechas señaladas…
Pero, sin embargo, yo, desde la empatía necesito saber. Saber y hacerles entender que también sé (puedo y debo) escuchar, sentir, acompañar y ayudar en su dolor. Llorar es bueno y necesario.
De ahí que desde este mi modesto blog intente ayudarles algo, en lo que pueda o al menos orientar para que otros lo hagan por mi.

jueves, 24 de enero de 2013

La declaración privada de bienes

Dada la difícil situación económica actual, son muchas las personas que se decantan por regularizar la aceptación de herencia en un documento privado de aceptación.

Existen (entre otras) dos formas posibles de aceptar la herencia: una, quizá la más conocida, es aceptarla ante notario, en Escritura Pública. Lo más probable es que en la misma notaría nos la gestionen: nos liquiden los impuestos de sucesiones y plusvalía y nos la inscriban en el Registro de la Propiedad. Todo ello conlleva un coste más o menos elevado en función del valor del total de la herencia.

No obstante, cuando queremos aceptarla pero nos interesa evitarnos parte de los costes, podemos redactar una instancia privada en la que determinaremos, como mínimo, la defunción del o de la causante, si otorgó no testamento, las personas interesadas en la sucesión, el inventario de bienes, la aceptación de la herencia en función de la participación de cada uno de los interesados y las manifestaciones fiscales que se puedan aplicar (reducciones por razón del parentesco, por vivienda habitual, ...). En la página de la Generalitat encontramos un formulario de referencia.

Una vez redactada la instancia, deberán firmarla todos los interesados y liquidar tanto el impuesto de sucesiones como el de plusvalía que determine el Ayuntamiento donde radican los inmuebles. Además se deberá notificar el cambio de titularidad al Catastro mediante el impreso 901-N.

Servirá este documento como la escritura pública de aceptación con la salvedad de que el mismo no puede inscribirse en el Registro de la Propiedad. Esto es, si hay intención de vender la finca o interesa hacer pública su nueva titularidad, la declaración privada no es útil. No obstante, sí lo es, ante determinadas circunstancias familiares como pueda ser la avanzada edad del heredero, cuestiones económicas,... O, también cuando solo existen cuentas corrientes o bienes muebles que no precisan de la intervención de la publicidad registral.







lunes, 21 de enero de 2013

La pensión de viudedad

Con el fin de resumir las cuatro notas básicas sobre la pensión de viudedad, no entraré a determinar los requisitos que se precisan sobre la cotización previa, dejando como referencia el enlace de la página de Seguridad social, en su apartado de causantes de la pensión de viudedad.

En cuanto a los beneficiarios de la pensión, podemos separarlos en tres grupos:

1. Cónyuge: será necesario o bien que tengan hijos comunes o bien que el matrimonio se haya celebrado con una antelación mínima de un año, salvo si en los dos años anteriores ya eran pareja de hecho.

2. Parejas de hecho: el acceso a la pensión compensatoria para las parejas estables está más limitado requiriendo el cumplimiento de las siguientes premisas:

  • La inscripción de pareja de hecho con una antelación mínima de 2 años.
  • Una convivencia estable e ininterrumpida de 5 años.
  • Que ninguno de los miembros estuviera impedido para contraer nuevo matrimonio (será el ejemplo de personas separadas judicialmente, que estarían incumpliendo este inciso)
  • Y, que sus ingresos, durante el año anterior no alcanzaron el 50% de la suma de los suyos y los del causante fallecido (o el 25% si no tenían hijos con derecho ahora a una pensión de orfandad); o, alternativamente, que sean inferiores a 1.5 veces el Salario Mínimo Interprofesional, aumentado en un 0,5 por cada hijo.
3. Separados judicialmente o divorciados: en estos casos dependerá de si el divorcio es anterior a 1/1/2008 o posterior. 

Si el divorcio fue posterior a 1/1/2008, se les requiere que no hayan contraído nuevo matrimonio o pareja de hecho y que sean acreedores de una pensión compensatoria del artículo 97 del Código Civil (que no hay que confundir con la pensión de alimentos).

Si el divorcio fue anterior a 1/1/2008 no necesitará que tenga derecho a la pensión compensatoria sino que se le exigirá:
  • Que entre el divorcio y el fallecimiento no hayan transcurrido más de 10 años.
  • Que el matrimonio haya durado también 10 años.
  • Que, o tengan hijos comunes,  o el beneficiario de la pensión sea mayor de 50 años.
No obstante, a partir del 1/1/2013 los que se hayan divorciado con anterioridad al 1/1/2008 solo se les exige que:
  • Sean mayores de 65 años.
  • Que no tengan derecho a otra pensión pública.
  • El matrimonio haya durado 15 años.
La cuantía de la pensión se reduce al 52% de la base reguladora que tuviese el causante, y, si tiene cargas familiares, al 70%.  

La solicitud de la pensión de viudedad podemos presentarla en los TRES MESES SIGUIENTES a la defunción, contando luego (el pago) con efectos retroactivos.

Para ello, deberemos pedir cita previa al INSS (bien en su página web, bien por teléfono al 93.434.58.88 o personalmente en las dependencias)  y aportar la documentación requerida que variará en función de cada caso.

Los casos más habituales en los que nos encontramos con la viuda o el viudo casado con hijos comunes y en los que el fallecido era pensionista, se aportará: el DNI de la persona para la que se solicita la pensión, el libro de familia y el certificado de defunción en ORIGINALES y el impreso de solicitud que podemos encontrar en la página de la Seguridad Social . No hará falta que vaya el propio interesado siempre y cuando llevemos el impreso firmado. Puede ir cualquier persona sin que necesitemos autorización para ello.
Además es aconsejable llevar el impreso de las prestaciones devengadas y no percibidas por si no se ha liquidado la parte proporcional de las pagas extra de jubilación, no tengamos que volver otro día. 





miércoles, 31 de octubre de 2012

Cuando la pérdida es prematura



Hace un tiempo asistí a una conferencia de Robert A. Neimeyer sobre la Pérdida, el duelo y la búsqueda de significado, centrada en las muertes traumáticas, en las que la pérdida de un ser querido se produce de forma prematura, súbita, sin previo aviso...

En estos casos, en los que los accidentes o las muertes violentas hacen su aparición, será necesario reconstruir de nuevo una serie de significados para pasar del duelo al crecimiento y a una nueva coherencia.

Propone Neimeyer la revisitación experiencial: procesar la historia de la pérdida volviendo a revivir una y otra vez, a través de la narrativa, los duros momentos que se vivieron con la comunicación de la muerte, intentando así integrar la noticia y crear un significado: expresar qué se entendió entonces, qué significó, qué se sintió, las emociones que le invadieron en esos momentos... A la vez, es necesario buscar una justificación a la partida del ser querido en términos de liberacion del ciclo de la vida o por una cuestión más espiritual o religiosa. Y, por último, trabajar en la redefinición de objetivos, adaptando los roles que se hayan desarrollado hasta el momento a la nueva realidad.

La forma de llevarse a cabo variará en función de la disposición de cada uno: puede ayudarse de la guía de un terapeuta, o bien, en privado, reflejando en un diario las emociones, los beneficios que se hayan podido obtener (por mucho que cueste apreciarlos) o las diferencias entre la visión anterior al desenlace y la actual.

sábado, 24 de marzo de 2012

¿Qué es la muerte?

Hace unos días leí un artículo de Begoña Elizalde, que daba título al mismo, y en el que planteaba que la muerte es lo más importante de la vida. Supongo que al leerlo, como hice yo, todos nos estremecemos porque ciertamente en nuestra cultura no se nos prepara para ese momento. Nos apartamos del duelo y no nos hacemos eco de su verdadero significado, amparándonos en creencias sobre la inmortalidad en esta vida o en otra. Pero muy la contrario, la muerte es permanente e irreversible, y así debemos aceptarla porque si no produce el efecto contrario alargando y acentuando el dolor. Si aceptamos la muerte como algo natural llegaremos a fortalecernos psicológicamente. 

Y, ¿qué pasa con los niños? Contrariamente con lo que creemos, a los niños se les ha de hacer partícipes de la muerte, tan dolorosa como necesaria. Debemos mostrarles nuestras emociones, nuestro dolor y nuestra rabia acompañándolo a la vez de amor y ternura. Respondía Elizalde al porqué tratar el duelo en los niños:
  • Porque en nuestra sociedad la muerte es un tema tabú y existe un pacto de silencio en torno a ella. Especialmente con los niños.
  • Porque el niño no sabe o no se atreve a pedir ayuda, consuelo y cariño pero los necesita.
  • Porque el tiempo solo cura los resfriados. El duelo en niños existe y, si no se elabora, no se supera
  • Porque detrás de muchos trastornos psicológicos de adultos se encuentra un duelo enquistado desde la infancia y no resuelto.
  • Porque la muerte es una de las situaciones más estresantes y que generan más padecimiento por las que puede pasar un niño a lo largo de su infancia.
  • Porque uno de los objetivos de los adultos debería ser dar una respuesta madura al dolor por una pérdida, para así ayudar a los niños y a las niñas aumentando su bienestar emocional. 


miércoles, 8 de febrero de 2012

Sentimientos y emociones del duelo

Determinar lo que es normal o patológico en el proceso de duelo no es una tarea fácil. 

En las prácticas que he seguido en mi docencia, cuando el cliente preguntaba si alguno de sus síntomas eran normales, el terapeuta siempre le hacía la misma reflexión: "no es normal ni anormal (o ni está bien, ni está mal) ES y punto". De ahí que no me parece correcto establecer las pautas que determinarán una patología y una derivación hacia un tratamiento médico. Con esto, quiero decir que cada persona ha de valorar si precisa de ayuda terapéutica o no, pero no por la gravedad en la que se manifiesten sus síntomas, sino por cómo esa persona vive el proceso de duelo. 

Cómo se viva este proceso dependerá pues, además del carácter cultural y social, de la propia persona: de su personalidad, de la relación que tuviera con el fallecido, de cómo se haya desarrollado el fallecimiento (si fue tras una larga enfermedad o una muerte violenta), del apoyo familiar y social que se reciba, de las ideas religiosas (o ideológicas) que se tengan,...

Existen, no obstante, unos sentimientos considerados "normales". Tras el fallecimiento aparece 
  1. la primera fase de defensa (es el shock inicial)  que puede caracterizarse por una sensación de irrealidad, de incredulidad e incluso de negación en las horas siguientes, esperando que todo aquello no sea más que una pesadilla. Puede acompañarse de una incapacidad para concentrarse y pensar. Y, con motivo de los deseos intensos de que la persona esté con nosotros, podemos llegar a sentir su presencia e incluso oír su voz. 
  2. Pasada esta etapa inicial se pasa a la fase aguda de duelo en la que la tristeza y la soledad se agudizansintiéndose incapaz de vivir sin esa persona. En este periodo no es aconsejable huir o reprimir los sentimientos; al contrario: conviene exteriorizarlos. Son frecuentes también la culpa y el reproche por no haber hecho lo suficiente o no haberle dicho algo que debíamos, haciendo surgir la rabia y el enfado contra nosotros o contra terceras personas (médicos, familiares e incluso contra el propio fallecido).

Físicamente el duelo hace su aparición con sensación de vacío en el estómago, opresión en el pecho, falta de energía, alteraciones del sueño, falta de apetito, pérdida de interés, aislamiento social,...

Todo ello, no deja de ser parte de un proceso de adaptación considerado normal, pero que la persona ha de valorar si precisa de ayuda profesional Existen ciertas circunstancias que determinan la existencia de alarma ante el sufrimiento de esa persona. No dude en buscar ayuda:
  • Si está pensando que su vida está vacía y no tiene sentido, si se siente incapaz de hacer planes o piensa que no hay futuro.
  • Si nota que el pecho le oprime, le falta el aire, sufre taquicardias, sudores, escalofríos,...
  • Si se consuela a través de sustancias como el alcohol u otras drogas.
  • Si nota que cada vez su vida social es menor, evitando el contacto con familiares y amigos.
  • Si ha perdido varios seres queridos en un lapso corto de tiempo.
  • Si la pérdida le ha sobrevenido en un periodo personal de baja estima, depresión,...
  • Si sus emociones interfieren de forma relevante en su actividad cotidiana con un elevado sufrimiento.
  • Si considera que el proceso de duelo se alarga más de lo esperado.
Me gustaría finalizar invitándoos a que expongáis vuestras circunstancias personales y sentimientos frente al duelo que estéis viviendo en estos momentos. Mucho ánimo. 


jueves, 2 de febrero de 2012

Cómo ayudar a la persona en proceso de duelo

Siguiendo la obra de Neimeyer (2002) me resultó curioso los consejos dados sobre qué hacer y qué no hacer para ayudar a una persona a superar su duelo:
  1. Obligar a la persona que ha sufrido la pérdida a asumir un papel, diciendo "lo estás haciendo muy bien" Debemos dejar que la persona tenga sentimientos perturbadores sin tener la sensación que nos está defraudando.
  2. Decirle a la persona lo que tiene que hacer. Esto no hará más que hacerle sentir incompetente y el consejo ofrecerá los efectos contrarios.
  3. Decirle que nos llame si necesita algo. Es un quedar bien mientras que nuestro receptor capta el mensaje de que nos quitamos de en medio. 
  4. Sugerirle que el tiempo lo cura todo, cuando las heridas por una pérdida no se curan nunca y requieren un trabajo activo de por vida.
  5. Hacer que sean otros quienes presten la ayuda. 
  6. Decir "sé cómo te sientes" u otras frases manidas de consuelo, ya que cada persona es un mundo y experimenta sus emociones de una forma concreta y distinta. Con estas afirmaciones evitaremos también que la persona se exprese.
  7. Intentar que la persona se dé prisa en superar su dolor animándola a ocupar su tiempo, a regalar las posesiones del difunto,... El trabajo del duelo requiere tiempo y paciencia y no puede hacerse en un plazo de tiempo fijo.  

Por contra lo que sí ayudará a la persona a superar este trance será:
  1. Abrir las puertas a la comunicación, preguntándole por ejemplo, ¿cómo estás hoy?
  2. Escuchar un 80% del tiempo y hablar un 20%.
  3. Ofrecer ayudas concretas. Lejos del "llámame si me necesitas" hay que tomar la iniciativa de llamar a la persona intentando respetar a la vez, su intimidad.
  4. Esperar momentos difíciles en el futuro, con intentos activos de afrontar sentimientos y decisiones difíciles durante los meses que siguen a la pérdida.
  5. "Estar ahí" acompañando a la persona, con autenticidad y cuidado.
  6. Hablar de nuestras propias pérdidas y de cómo nos adaptamos a ellas. Aunque es posible que esa persona en concreto tenga un estilo de afrontamiento diferente al nuestro, este tipo de revelaciones pueden servirle de ayuda.
  7. Establecer un contacto físico adecuado, poniendo el brazo sobre el hombro del otro o dándole un abrazo cuando fallan las palabras.
  8. Ser paciente con la historia de la persona que ha sufrido la pérdida y permitirle compartir sus recuerdos del ser querido. Esto fomenta una continuidad saludable en la orientación de la persona a un futuro que ha quedado transformado por la pérdida. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Consejos de Neimeyer para superar el duelo

Ofrece en su obra Neimeyer (2002) unas pautas que nos ayudarán a adaptarnos a la pérdida:
  1. Tomarse en serio las pequeñas pérdidas. Dedicando tiempo a mostrar que nos preocupamos por un amigo que se muda lejos de nosotros o a vivir la tristeza que sentimos cuando dejamos una casa que se ha quedado grande o pequeña para nuestras necesidades, nos damos a nosotros mismos una oportunidad para ensayar nuestra adaptación a las pérdidas más importantes de nuestras vidas. De un modo parecido, podemos  utilizar la muerte de un simple pececillo de colores como una oportunidad para aprender, instruyendo a los niños sobre el significado de la muerte y su lugar en la vida, preparándoles para futuras pérdidas.
  2. Tomarse tiempo para sentir. Aunque las pérdidas más importantes plantean toda una serie de exigencias prácticas que hacen que sea difícil enfrascarnos en nuestras reflexiones privadas, debemos encontrar algunos momentos de tranquilidad para estar solos y sin distracciones. Escribir en privado sobre nuestras experiencias y reflexiones en mementos de cambio puede ser una forma de mejorar nuestra sensación de alivio y compresión. 
  3. Encontrar formas sanas de descargar el estrés. Prácticamente por definición, cualquier tipo de transición es estresante. Debemos buscar formas constructivas de dominar este estrés, ya sea a través de la actividad, el ejercicio, el entrenamiento en relajación o la oración.
  4. Dar sentido a la pérdida. En lugar de intentar quitarnos de la cabeza cualquier pensamiento sobre la pérdida, es mejor que nos permitamos obsesionarnos con ella. Intentando desterrar las imágenes dolorosas sólo conseguimos darles más poder. A medida que vamos elaborando una historia coherente de nuestra experiencia, vamos logrado una mayor perspectiva.
  5. Confiar en alguien. Las cargas compartidas son menos pesadas. Debemos encontrar personas que pueden ser familiares, amigos, religiosos o terapeutas a las que podamos explicarles lo que estamos pasando sin que nos interrumpan con su propio orden del día. Lo mejor es aceptar con elegancia los gestos de apoyo y los oídos dispuestos a escuchar, sabiendo que llegará un momento en que tendremos que devolver el favor.
  6. Dejar a un lado la necesidad de controlar a los demás.Las otras personas afectadas por la pérdida tienen su propia manera de elaborarla y siguen su propio ritmo. No debemos obligarlas a adaptarse al camino que nosotros seguimos para elaborar nuestro dolor.
  7. Ritualizar la pérdida de un modo que tenga sentido para nosotros. Si el funeral que se ha celebrado por el fallecimiento de nuestro ser querido no nos ha satisfecho, podemos preparar un acto que satisfaga nuestras necesidades. Hay maneras creativas de honrar las pérdidas no tradicionales que encajan con nosotros y con las transiciones que atravesamos. 
  8. No resistir al cambio. Las pérdidas de personas y roles que ocupan un papel central en nuestras vidas nos transforman para siempre. Lo mejor es abrazar estos cambios, buscando las oportunidades que presentan para el crecimiento, independientemente de lo agridulces que puedan resultar, esforzarnos por crecer con la experiencia de la pérdida al mismo tiempo que reconocemos los aspectos en los que nos ha empobrecido.
  9. Cosechar el fruto de la pérdida. La pérdida hace que revisemos nuestras prioridades vitales y podamos buscar oportunidades para aplicar lo que nos enseña a  proyectos y relaciones futuras. Debemos dejar que nuestras reflexiones constructivistas encuentren una forma de expresión en acciones adecuadas, quizás ayudando a otras personas que lo necesiten.
  10. Centrarse en las propias convicciones religiosas. Podemos utilizar la pérdida como una oportunidad para revisar y renovar las creencias religiosas y filosóficas que ya dábamos por supuestas, buscando una espiritualidad más profunda y templada.
No obstante, en mis prácticas de psicología me enseñaron a resaltar la naturaleza humana considerando a cada ser como único e irrepetible. Lejos de ser un consejo, pues, recuerde que nadie mejor que usted sabe lo que ha de hacer y lo que le conviene para superar este duro trance. De ahí que el único consejo que me permito es que se escuche y deje sentir sus emociones. 

  


¿Quien hereda?

Realmente este pregunta hecha a un profesional tiene mucho peligro, ya que son muchas las cuestiones que se enlazan a este tema, pero a grandes rasgos tenemos que diferenciar:

  • Si hay testamento, hereda la persona (o personas) designadas en él (con la salvedad de la legítima -1/4 parte de la herencia a repartir entre todos los interesados,  que se reserva a los herederos legales)
  • Si no hay testamento, estaremos a lo que determine la legislación aplicable. En Cataluña, lugar en el que ejerzo, a falta de testamento heredan:

      1. Primero los hijos (o descendientes por el llamado derecho de representación). Esto es, si uno de los hijos llamados a suceder ha fallecido, su parte pasaría a sus hijos (nietos). Si los hijos concurren con el cónyuge o con la pareja estable, éste conservaría el derecho de usufructo o el derecho de conmutación.
      2. A falta de hijos, hereda el cónyuge (conservando los padres del causante el derecho de legítima), salvo que estuvieran separados o divorciados.
      3. A falta de los anteriores, suceden los padres.
      4. Si no hay padres, suceden los ascendientes más cercanos.
      5. A falta de ellos, los colaterales (hermanos o hijos de hermanos por representación con independencia del doble vínculo o vínculo sencillo)
      6. A falta de todos los anteriores, la línea de sucesión se extiende hasta las parientes de grado más próximo en línea colateral hasta el cuarto grado.
      7. En última instancia, sucede la Generalitat.
Seguro que son muchas las cuestiones y dudas que surgen sobre este tema, pero sería largo y  tendido establecer todas las hipótesis posibles y que taxativamente recoge el Codi Civil de Catalunya.

viernes, 27 de enero de 2012

Trámites tras el fallecimiento.

Me parece bien empezar desde el punto de vista legal. Intentaré (no siempre lo consigo) ser lo más llana posible para que me entienda cuanto más gente mejor, así que pido perdón por el poco rigor que puedan tener mis palabras, y, a la vez, ofrezco mi e mail para cualquier duda que surja al respecto.

Antes de iniciar cualquier trámite tras el fallecimiento, 

TÓMESE SU TIEMPO

Los trámites relacionados con la herencia (con los bienes que el fallecido pudiera tener a su nombre) tienen hasta SEIS MESES para realizarse, pudiendo prorrogarse incluso a UN AÑO
  1. Lo primero que hay que hacer es pedir el CERTIFICADO (literal) DE DEFUNCIÓN. Esto podrá hacerlo (normalmente) pasadas 24 horas desde la defunción. Si tiene usted internet puede hacerlo telemáticamente en el siguiente enlace del Ministerio de JusticiaPara pedirlo solo necesitará saber la población de defunción (independientemente de donde viviera el fallecido),  la fecha del fallecimiento y los datos personales del fallecido. Nos podemos encontrar con que no sabemos ni el Tomo ni el Folio en el que se haya inscrita la defunción, pero bastará con poner 000 en cada casilla para seguir operando. Si no dispone de internet puede dirigirse personalmente al Registro Civil, o Juzgado de Paz en su caso.
  2. Una vez tenga el certificado de defunción y hayan transcurrido 15 días hábiles (sin contar domingos ni festivos) desde el siguiente a la defunción, ya puede solicitar el CERTIFICADO DE ÚLTIMAS VOLUNTADES y el CERTIFICADO DE CONTRATO DE SEGUROS, en la Gerencia del Ministerio más cercana a su domicilio. Puede buscar la suya en el siguiente enlace. Para la solicitud debemos acompañar el original del certificado de defunción (solo comprueban datos pero no se lo quedan) y el modelo 790 debidamente cumplimentado y pagado (se pagarán tantas tasas como certificados se soliciten). Estos trámites (últimas voluntades y seguros) también son accesibles por vía telemática con certificado digital. 
  3. Con estos certificados ya podemos localizar la COPIA AUTÉNTICA DEL TESTAMENTO, en la misma notaría en la que se otorgó. Si es muy antiguo, le aconsejo verifique quien conserva el protocolo del notario en el siguiente enlace del Colegio de Notarios. Para este trámite debe dirigirse a la notaría con su DNI original y los certificados de defunción y últimas voluntades.
  4. Para el caso de que el fallecido no hubiera otorgado testamento, será necesario hacer una DECLARACIÓN DE HEREDEROS. En este caso, póngase en contacto con una notaría del lugar donde el fallecido tenía su última residencia para que le indiquen con exactitud el procedimiento y los documentos que debe aportar. Normalmente se ha de aportar el DNI del difunto en el que figure el último domicilio (pueden pedir también el certificado de empadronamiento), certificado de defunción y de últimas voluntades, además de señalar los datos de los interesados en la sucesión que ya indicaré en otro momento. El día que vayan a firmar la declaración deberán acompañarle dos testigos que no sean familiares del causante. 
  5. Una vez recuperado el testamento auténtico o pasados 20 días hábiles desde la declaración de herederos, ya se puede ACEPTAR (o renunciar) LA HERENCIA. Previamente deberá facilitarle a la notaría todos los documentos relacionados con los bienes que tuviera el fallecido: escrituras públicas de propiedad, documentación de vehículos, último recibo del IBI, certificados bancarios con los saldos a fecha de defunción (estos certificados se los expedirán en su entidad bancaria si aporta el certificado de defunción original), gastos de entierro,... 
  6. Cuando tenga la copia auténtica preparada se han de LIQUIDAR LOS IMPUESTOS: tanto el Impuesto de Sucesiones que rige en cada Comunidad Autónoma, como el Impuesto sobre el Incremento de Valor de Terrenos Urbanos (más conocido como plusvalía que dependerá de cada Ayuntamiento)
  7. Y, en última instancia procederá a cambiar la titularidad en el REGISTRO DE LA PROPIEDAD si hay fincas. Para ello se debe remitir la escritura original junto con el testamento o la declaración de herederos y las cartas de pago de los impuestos al Registro en el que consten inscritas las fincas. De igual forma deberá proceder tanto en los BANCOS como en TRÁFICO si había coches a nombre del causante. En este último caso, deberá acompañar también otra documentación detallada en la web de tráfico.
A grandes rasgos estos son los trámites que se han de realizar. Si les surge alguna cuestión, no duden en contactar conmigo vía e-mail e intentaré orientarles en lo que pueda.